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Fotografía participativa por Irene García

Una reflexión sobre las posibilidades de la fotografía participativa

El equipo de coordinación del Taller de fotografía de Juventud tiene pasión por el mundo de la educación. Esta inquietud,  y la disposición que también tenemos a atravesar las fronteras disciplinarias nos  lleva a querer estar en el lugar donde se une la magia transformativa de la educación y  el poder discursivo y provocador que tiene la fotografía.

Con la idea fija de descubrir nuevas islas, hemos hecho lo propio, investigar un tiempo. Y sin la pretensión de poner nuevas cartas sobre la mesa, hemos encontrado un tesoro que queremos compartir.

Susant Sontag ya nos lo contó en su libro “ On photography”, 1974     “ Las fotografías no pueden crear una posición moral, pero sí consolidarla y también colaborar en su nacimiento”.

Este descubrimiento nos ha hecho sentir, nos ha puesto nerviosos y nos ha emocionado.

Pero sigamos creando expectación. Sigamos añadiendo capas. Si vivimos en la cultura de la imagen, habrá que situarse frente a ella como seres activos, generadores y no simples consumidores que no conocen las posibilidades, o grietas.

La fotografía es una pieza importante de esta cultura de la imagen. Su capacidad arquitectónica, le brinda ese lugar.  Es sorprendente descubrir detenidamente, cómo el lenguaje fotográfico comparte los mismos fundamentos que la retórica lingüística. No sé en qué nivel estoy, pero esto me parece muy revelador.

Claro que, cómo nos comportamos en nuestras redes sociales, los productos que más se venden con la publicidad, los modelos que se ponen de moda, las fotos que ponemos en nuestra casa, las que enviamos, las fotografías que aparecen en nuestros libros de texto, etc… añaden significados a nuestro imaginario colectivo, y a ese murmullo homogéneo de los medios de comunicación.

Es así como formamos parte de la cultura de la imagen  y ésta va tejiendo sin importarle nuestro consentimiento, todos los vestidos que nos ponemos y que compramos.  Cómo nos sentimos, qué hacemos, lo que decimos, y lo que no! el valor de las cosas que deseamos, nuestra memoria personal, la compartida, la histórica, también nuestros miedos y las aspiraciones, lo que anhelamos, incluso lo que somos o estamos fabricando para ser. Todo eso forma parte de nuestra Cultura visual.

El tesoro que queremos compartir con vosotros, y del que cogeremos prestado sólo lo que nos haga falta, es la FOTOGRAFÍA PARTICIPATIVA ó PHOTOVOICE. Se trata de una herramienta que combina, como ya he dicho, lo mejor de la educación y la fotografía.  Es una herramienta muy potente que despliega sus alas con el propósito de transformar un entorno en particular. Susant Sontag ya nos lo contó en su libro “ On photography”, 1974     “ Las fotografías no pueden crear una posición moral, pero sí consolidarla y también colaborar en su nacimiento”.  No pensamos tan ácidamente como la autora, que ya aseguraba que nuestra sociedad está  sin remedio anestesiada, y que una guerra más o una muerte más en el papel, no afecta a nuestras conciencias. Escuchar a Susan Sontag hoy en día sería un placer aterrador.

Uno de sus aspectos más brillantes es que se pueden hacer proyectos académicos, artísticos, científicos, y de intervención social en muy diversos contextos, de hecho, las fronteras son muy porosas.

La fotografía participativa combate esta posición, es una herramienta que a través del trabajo en equipo construye una narrativa que impacte y que permita deslindarse de las estructuras dominantes , obvias , dañinas o manidas.

Nosotros como profesionales de la educación tenemos “fe”,  creemos que las cosas pueden cambiar. Creemos que esa anestesia y analfabetismo emocional se pueden al menos combatir. Pensar así es una “mandato divino” de los profesionales de la educación.

Con la idea fija de descubrir nuevas islas, hemos hecho lo propio, investigar un tiempo. Y sin la pretensión de poner nuevas cartas sobre la mesa, hemos encontrado un tesoro que queremos compartir .

La metodología de la FOTOGRAFIA PARTICIPATIVA ó PHOTOVOICE se basa en reunir a los participantes-investigadores  y pedirles que representen a través de la fotografía su entorno, desarrollando así,  narrativas con sus fotografías.  Se trata de generar a través del posterior diálogo (proceso pedagógico) roles activos que permitan reflexionar y tomar medidas a través de la acción , es decir, buscar el impacto transformador. Afortunadamente no importa el producto, sino el proceso dialógico.

La fotografía participativa es una metodología que encuentra sus principales influencias en las teorías de la comunicación participativa, el enfoque de la Investigación – Acción – Participativa (Martí, 2012), y la pedagogía dialógica crítica de Paulo Freire.  Uno de sus aspectos más brillantes es que se pueden hacer proyectos académicos, artísticos, científicos, y de intervención social en muy diversos contextos, de hecho, las fronteras son muy porosas.

Como hemos dicho antes, no ponemos sobre la mesa ninguna carta nueva, ni tampoco el as, así la Fotografía Participativa o Photovoice viene desarrollándose alrededor del mundo por diversas organizaciones y fotógrafos particulares, citando una muestra de nuestro país: Imagen Acción, Fotovoz, youPHOTO, o colectivos como Nophoto.

Internacionalmente nos paramos en Photovoice (Inglaterra), Fotokids (Guatemala), Ph15 (Argentina), Kids With Cameras (Calcuta e Israel), por citar sólo algunos, os dejamos algunos enlaces que pueden resultar didácticos e inspiradores.

Os dejamos algunos enlaces que pueden resultar didácticos e inspiradores.

Photovoice (Inglaterra)

Fotokids (Guatemala)

Ph15 (Argentina)

Kids With Cameras (Calculta e Israel)

NoPhoto (España)  

YouPhoto (España)

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